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20.01.2009 |

Por Silvia Mercado

Kirchner, Moreno y el clientelismo agrario

El manejo discrecional de ayudas y forrajes ante la sequía es la última creación política del secretario de Comercio repite un esquema que se ve en el Conurbano. La insólita politización del clima y la emergencia agropecuaria.

“Sabemos que ese es el precio que tenemos que pagar por mantener nuestra dignidad y libertad”, le dijo Mario Llambías a LPO al ser consultado por el envío irregular de forraje que realizó el secretario de Comercio Interior al productor de Puán, Juan Manuel Garciarena, para que éste a su vez lo repartiera entre otros afectados por la sequía. Este suceso se transformará en una bisagra para el campo argentino.

Si el Gobierno logra que masivamente productores y productoras pasen por encima de las autoridades municipales (intendentes), provinciales (gobernadores, ministros y funcionarios de las provincias) y hasta nacionales (secretario de Agricultura, ministra de la Producción) y las organizaciones que representan al sector (CRA, FAA, SRA, CONINAGRO) para obtener sin ningún mecanismo transparente e institucional lo que necesitan desesperadamente, habrá alcanzado un éxito inédito: que el clientelismo del conurbano, con el que se humilla a hombres y mujeres que están obligados a aceptar lo que se les da porque nada tienen, se extienda ahora a la vida de campo, inaugurando un clientelismo rural jamás visto en la Argentina.

Habrá que ver si la gente de campo se la aguanta. Pero está claro que en el Gobierno nacional la obsesión por quebrar o dividir a los que considera “enemigos” es una política activa, que se decide en el más alto nivel, y después de que fracasaron todos los intentos por negar un problema –cualquiera sea- y entretener a los protagonistas de un conflicto –cualesquiera sean-.

Incógnitas y elecciones

Vaya a saber cuál es la razón por la que Néstor Kirchner no elige nunca el camino más corto y fácil, a saber, la solución de los problemas con herramientas racionales y probadas, para las que existen incluso recursos humanos en el Estado altamente calificados. Algo atávico –e incomprensible para el común de los mortales- debe impedirle a nuestro ex Presidente transitar lo que seguro dará buen resultado.

Por lo menos, debería servir de consuelo para la gente de campo, que si bien con ellos Kirchner tiene una inquina especial, actúa del mismo modo con todos los asuntos: desde los problemas por la violación al Tratado del Río Uruguay de nuestro vecino país, hasta el aumento de los servicios públicos, pasando por las estadísticas públicas, las relaciones con el mundo, el valor del dólar y la falta de monedas, todo, absolutamente todo, se resuelve mal, tarde, y en contra del más elemental sentido común. En algunos casos, además, es con la ayuda de Guillermo Moreno, que las empeorará, por supuesto.

No todos los que rodean a Kirchner están tan locos como él y Moreno, claro. Algunos, más normales, le vienen avisando que la situación del campo está gravísima y que es imposible ganar las elecciones SOLO con el conurbano y el aparato clientelar (este último concepto no fue pronunciado a su lado, obviamente), ya que ni en los centros urbanos ni en el interior goza de la simpatía de sus conciudadanos.

Incluso el siempre sagaz Carlos Pagni viene revelando en sus columnas del diario La Nación que el mismísimo Julio De Vido tuvo contactos con el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Luis Biolcatti, para intentar un puente que termine en algún escenario menos dramático para el Gobierno en cuanto a resultado electoral se refiere, en las elecciones de octubre.

Los dirigentes entrevistados por LPO desconocen si De Vido habló o no con Biolcatti. El caso es que el productor lechero está en Estados Unidos desde hace tres semanas, y nada hace pensar que, si habló, logre mucho más que un diálogo amable y hasta cálido. Biolcatti es un hombre de mundo, con calle, simpático. Y como cualquier persona normal, busca soluciones para el conflicto que el campo tiene con Kirchner no desde el 11 de marzo del 2007, sino desde el mismísimo día que asumió la Presidencia de la Nación.

Pero De Vido no tiene nada sustancialmente distinto que decirle. Los productores, que son nada más ni nada menos que gente razonable que hace negocios, no quieren el mal ni la derrota de nadie. Por alguna razón, Kirchner decidió tomarlos de enemigos desde que llegó al Gobierno, e inutilizó a la Secretaría de Agricultura poniendo al frente de ella, primero, a uno que vivió los últimos diez años de su vida antes de asumir en Brasilia, y no conocía la diferencia entre Ricardo López Murphy y Roberto Lavagna (Miguel Campos) y después a un genuflexo que le tuvo una paciencia digna de mejor causa y ahora fue premiado con el manejo de una oficina para seguir la política de biocombustibles (Javier De Urquiza).

Retenciones y negativas

Cuando se dio cuenta del aporte del sector a las arcas nacionales, y previendo que se le venía la noche, decidió ser socio de las ganancias y aumentó inescrupulosamente las tasas para exportar hasta el límite que provocó la crisis. Aunque claro, no será socio de las pérdidas, como afirmó el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, quien confirmó que no se bajarán las retenciones a la soja.

Ahora, el que está al frente de la Secretaría de Agricultura es el bueno de Carlos Cheppi, que no pudo decirle que no al ofrecimiento, aunque sabía perfectamente a qué se exponía: no sólo no maneja el ONCCA, tampoco la política agrícola, lechera, de carnes. Tampoco la Dirección Nacional de Emergencia Agropecuaria, en su órbita, que siempre fue la que intervino en las políticas para decidir un asunto habitual en el campo, como son las sequías y las inundaciones, y que sólo el empecinamiento de Kirchner hace que sea un asunto que alcanza la tapa de los diarios. ¿También ese manejo que técnicos eficientes vienen llevando hace décadas caerá en manos de Moreno?

Así las cosas, el asunto pasa por seguir tapando la realidad (el campo jamás desaprovechó oportunidades como las que perdió en los gobiernos de los K), por echarle la culpa de los males siempre a los demás (ahora será la sequía la responsable de la crisis del campo), y por dividir (aceptar que De Vido se comunique con Biolcatti, mencionar a CRA en el discurso de Cristina, promover la entrega discrecional de forraje) son todas estrategias para seguir adelante sólo porque sí, sin resolver nada, haciendo tiempo vaya a saber para lograr qué nuevas condiciones, que supone serán más favorables desde su visión de las cosas.

Mientras tanto, seguirán anuncios descarriados, como lanzar los planes Maíz Plus y Trigo Plus, cuando ambos cultivos ya fueron cosechados y, con suerte, sus beneficios podrían empezar a utilizarse a partir del 2010. O promover la toma de créditos a tasa subsidiada para maquinaria agrícola que ningún productor, ni siquiera los maléficos de los pooles de siembra se les pasa por la cabeza comprar. O negarse a dar cualquier ayuda a la soja como si el castigo no cayera también sobre las cuentas de la Argentina, que ahora sólo tiene alguna, sólo alguna, salvación con la campaña del “yuyo que ahora además es cancerígeno”. O insistir en firmar acuerdos para la leche, para la carne, para esto y para aquello, que todos firman resignadamente aunque sean imposibles de cumplir, porque hacerlos entrar en razón es una tarea que se mostró imposible.

El campo, todo el interior, vive momentos dramáticos. Pero Kirchner sigue jugando al poder. Si tan solo aceptara que se equivocó de cabo a rabo en sus políticas para el sector, bajara un cambio, viera la realidad y empezara todo de nuevo, los productores le darían otra oportunidad. Quién dice, hasta podría ganar las elecciones. Ellos no son rencorosos. Tienen otros defectos. Por ejemplo, no les gustan los subsidios ni los regalos interesados: están acostumbrados a obtener sus ganancias con su propio trabajo.

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Comentarios de los lectores (1)

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Esteban  07-02-2009 | 18:04

Perdon, pero le aclaro Sra. Mercado que luego del año que hemos vivido, le puedo decir que tenemos mucho, pero mucho rencor.
Ver destruir nuestro trabajo, nuestras aspiraciones, nuestros proyectos.
No da lugar a mas que RENCOR, BRONCA, ODIO, Y SED DE VENGANZA.
Disculpeme pero se de mucha gente que tiene los ojos colorados de tanta bronca.
Ninguna medida por mas positiva que sea va a cambiar nuestra bronca. Asi nos regalen dinero, eliminen las retenciones, y empiece a llover.
Van a ser 365 días de ODIO, de impotencia, de problemas familiares y conyugales, de quedar mal por cheques rebotados, de romper tradiciones en cuanto a pagar cuentas, (en el campo la palabra es ley)
No tiene idea mujer el daño que se ha hecho, Dudo que la gente joven se olvide por los próximos 10 años.

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Silvia Mercado  |  silviamercado@yahoo.com

Silvia Mercado es periodista, consultora en comunicación estratégica y docente universitaria.

Su primer trabajo en el mundo de los medios fue como jefa de prensa del Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel. Ya en democracia, trabajó en distintos medios. El último fue Página/12, donde escribía sobre peronismo.

Fue Directora de Prensa de Felipe Solá cuando fue Secretario de Agricultura, vocera de Ginés González García cuando fue Ministro de Salud de la Nación y asesora de Eduardo Amadeo cuando fue embajador argentino ante Washington DC, donde desarrolló el programa de reposicionamiento de la imagen de nuestro país en los Estados Unidos: "Made in Argentina".

Entre otras responsabilidades, acompañó la gestión de Jorge Telerman como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de la Dirección General de Medios, como parte del equipo de comunicación que coordinó Oscar Feito. Actualmente trabaja para la Organización Internacional de Migraciones (OIM). Preside MCA Comunicación S.A desde 1995.