El especialista en periodismo agropecuario Héctor Huergo, explica porqué el alud de Tratagal no estuvo vinculado con los desmontes agropecuarios. Como comprobar el origen del desastre con Google Earth.
14.02.2009 16:20:00
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
mika 25-08-2011 | 11:46
que interesante
Maper 19-02-2009 | 21:11
Bueno el informe de Huergo.
Lástima que los que NO quieren saber esto, lo van a ignorar. Seguirán machacando sobre las inexactitudes vertidas en la nota de Lanata el domingo pasado. Hay 37 páginas con opiniones: pero lo que dicen los salteños ("el alud NO es a causa de deforestación o soja) es sistemáticamente soslayado por los otros nabos que indefectiblemente aplauden cada cosa que dice el gordo del plumero. Lamentable
Jaime 15-02-2009 | 10:51
Desde antiguo, a la mayor porción de la gente se le hace creer cualquier cosa, como ésta que acaba de ocurrir, y que muy bien describe el columnista que sabe de que está hablando.
Así sucedió con la enrgía producida por plantas "nucleares". Con quienes auguraban la muerte en el planeta por el uso de la bolsita de polietileno, el cáncer por el uso de los tel. móviles y sus antenas, etc, etc. Estos son los caballitos de batalla en los que se montan determinados e inconfesables intereses junto con partidos o facciones políticas. Atte. J.S.
Carlos Alvarez 15-02-2009 | 10:38
Héctor Huergo no dice toda la verdad."La cárcava es una estructura en el suelo que se forma, antes que nada, por la ausencia de cobertura - pastos, árboles - que protejan al mismo del golpe de las gotas de lluvia. Destruído y lavados así los primeros milímetros del suelo, el agua acumulada va concentrándose en la zona más baja y empieza a correr por allí, ayudándo a socavar más profundamente. Una vez quitada la primer capa, si se trata de un suelo mineral pobre en arcillas y en materia orgánica, el derrumbre de material es muy fácil y ocurre en cortes verticales. La cárcava es retrogradante, es decir, va zigzageando y creándose a sí misma. La caída de agua dentro de ella excava el material que le permite crecer y avanzar - y el aumento de tal trinchera aumenta el caudal que puede captar. La diferencia entre un suelo desnudo atacado de cárcavas bajo la lluvia torrencial y un suelo protegido por el monte es, claro, lo que le ocurrió a Tartagal por segunda vez en tres años: un alud de lodo y agua que arrasa parte de la ciudad. La causa de tales desmontes es el avance de la frontera agrícola en Salta, principalmente para la siembra de soja. Al respecto cabe recordar que cuando el conflicto por los niveles de retenciones a la oleaginosa se dijo que unas tasas altas desalentarían el desmonte... Quizás era sólo un argumento más al voleo pero conviene desarmarlo: no, el precio regalado de la tierra selvática en el Norte hace que convenga aún cuando deban afrontarse largos fletes y quitas de precio. Las medidas económicas - ciertas o pretendidas - son demasiado difusas. Debe haber una política especifica de protección de los montes, en particular en áreas sensibles como cuencas hídricas arriba de poblados humanos. Al respecto se sancionó en 2007 una Ley Nacional de Bosques, de por sí un tanto ingenua en sus propósitos: mandar una moratoria total de talas hasta que cada provincia hiciera un inventario de bosques y regulara la actividad. Establecer un fondo para premiar el mantenimiento de las áreas boscosas y otras nobles intenciones. La reglamentación de dicha Ley aún está pendiente - cajoneada por el mismo lobby que antes demoró su sanción: los legisladores de las mismas provincias donde ocurren estos desastres.
Y es que los intereses económicos forestaleros y agrícolas son muy fuertes y no pocas veces están muy emparentados con la política local. Lo único que puede torcerles la intención es un grado alto de concientización pública por tanto hay que saber: - Que no es simplemente por el "cambio climático" que pasan estas cosas, porque lleva más seguido o más intenso. - Que el desmonte contribuye, si, al famoso "cambio climático" pero ése es un fenómeno global donde los autos de New York inciden mucho más que unas miles de hectáreas en Salta. O sea, incide marginalmente nuestro desmonte nacional - y si uno se equivoca en el argumento, le dirán eso: no hace la diferencia. Ojo, que al cambio climático como monstruo grande que pisa fuerte ya lo usaron para justificar la remoción de glaciares andinos (total se iban a derretir...) - Pero el desmonte si contribuye centralmente a borrar la biodiversidad, perder la fertilidad del suelo, obturar los ríos naturales con sedimentos y aumentar mucho la magnitud de aludes y crecidas. Así como a aumentar los daños de las sequías en el ciclo opuesto. Y todo ese daño es local, ocurre donde ocurre el desmonte.". En fin, Héctor Huergo DEBE decir la verdad DE VERDAD. Héctor Huergo fue PRESIDENTE DEL INTA y sabe perfectamente de que se habla, pues no solo es periodista, el Presidente de la sociedad de Biocombustibles y un fanático de la soja, la cual defiende a "capa y espada". El cultivo de soja en si mismo no es bueno ni malo, el tema es la ausencia de políticas públicas para la ganadería, la lechería y la regulación de los cultivos tradicionales, su rotación y las leyes que deben proteger el suelo arrendado en pos de la soberanía alimentaria de los argentino. Por último, preguntenle al Ing. Huergo por la colección de semillas del INTA y los años de investigación que se llevaron a USA. No solo se desmanteló el misil Condor, 50 años de investigación argentina tambien, y llegamos a esta triste realidad. No mientan mas.