Daniel Bilotta | 20.07.2009 15:33:00

Daniel scioli, Cristina Kirchner y Juan Manzur en el hospital Gandulfo de Lomas.
Cristina Kirchner en el Hospital Lucio Menéndez de Adrogué.
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Analia
25-07-2009 | 23:45
Cristina va a visitar a los pobres ataviada con ropa cara. Lastima que todo lo que tiene encima lo adquirio con plata robada. Cris: entrega las pilchas, los collares y las pieles para que los rematemos en el Banco Ciudad a beneficio de los desamparados.
TRAIDOR AL HORNO
21-07-2009 | 20:42
OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE. EL K A HIERRO MATA A HIERRO MUERE, A LOS TRAIDORES NI OLVIDO NI PERDON...TODOS TENDRAN POLITICAMENTE SU PAREDON....A VER SI PUEDEN LLEGAR A DICIEMBRE Y PODERLES PAGARLES EL AGUINALDO A SUS AMIGUITOS Y GATITAS DEL CONSEJO...??? "ROMA NO PAGA TRAIDORES" AGUANTE NESTOR Y CRISTINA......Y EN LA PLATA CARLOS CASTAGNETO ES LEALTAD...JOTAPE SIN TRAIDORES...JOVENES K
elisa bess
21-07-2009 | 11:13
QUIEN PUEDE CREER QUE ESTA BRUJA INCENDIARIA PUEDA IR A PONER SONRISA TIERNA A LOS POBRES, ENFERMOS Y DESPLAZADOS. ESTA ES LA IDEOLOGA DEL MODELO EXPOLIADOR Y EL EX SOLO EL EJECUTOR O LA BESTIA NEGRA.
NO ELLA
21-07-2009 | 09:10
En el Hospital de Adrogué la visita es para saldar el precio del silencio. "Te doy un tomógrafo y vos, Dire, ocultas la cifra de muertos por Gripe A desde antes de las elecciones (19?)".
Una pena porque el equipo directivo es de lo mejor que se haya visto en muchos años.
Giustozzi no pisa tierra santa
La oportunidad lucía inmejorable. El centenario de Rafael Calzada, el pasado 18 de julio, era la ocasión para que el intendente Rubén Darío Giustozzi terminase de apropiarse de los fastos en que el villaverdismo se sumergió una y mil veces como en una ceremonia sacra, hasta convertir a ese baño en una prueba palpable de popularidad.
Giustozzi venía con un antecedente notable como era el resultado obtenido en los comicios del pasado 28 de junio que, pese al recelo con que se observa desde el gobierno nacional, amaga a consolidarlo como una referencia insoslayable en la Tercera Sección Electoral.
Por lo demás, se trataba de ocupar el centro de la escena en tierra del caudillo al que derrotó en el 2007, Jorge Villaverde, que venía de abstenerse en la última competencia legislativa y en última instancia, hacer pie en el terreno de su único adversario político real y sembrar prédica para su sueño más íntimo: convertirse en un nuevo mesías para un peronismo desbandado.
La pompa desplegada desde la mañana en la plazoleta frente a la estación ferroviaria despertó la expectativa de un vecindario donde las tradiciones dan vida a los hábitos cotidianos. Así ocurrió con la inusual presencia de media docena de móviles del área de Tránsito ubicados sobre uno de los laterales de la plaza, que sometió al barullo de la incomodidad al intenso transporte público automotor que la circunda los fines de semana y en horas pico, como las del mediodía.
No estuvieron solos. Al una docena de empleados municipales, incluidos los de Ceremonial y Protocolo aguardaron allí la llegada del Auto bomba del Cuerpo de Bomberos, algo demorado. Algunos curiosos preguntaron a los funcionarios si el Intendente se haría presente. Con cierto pudor, dijeron que no. Después de todo, el centenario de una localidad no es cosa de todos los días.
El jefe comunal encomendó presidir los festejos a la delegada municipal de Calzada Elena Schultz, cuestionada en ese cargo - al igual que otros funcionarios de segundo orden que cambiaron de bando para lograr continuidad laboral con la gestión kirchnerista – por el pequeño círculo de autoridades que reivindica su pertenencia a lo que llaman, sin demasiada convicción, giustozzismo.
Interrogados algunos colaboradores del Intendente por la razón de esa ausencia – casi un desplante a las fuerzas vivas de la ciudad, organizadas como en pocas en entidades de bien público – no supieron articular argumentos de peso.
Acaso los incidentes ocurridos a poco de asumir cuando una patota gremial apaleó a trabajadores despedidos o quizás el publicitado atentado contra el auto oficial en que no viajaba, lo hayan desalentado. Sindicó entonces, de forma velada, a Villaverde como responsable de ambos asuntos. A cincuenta metros del lugar elegido para la conmemoración se ubica su histórica unidad básica “8 de octubre”.
Quizás lo haya acobardado el temor a que su presencia sea vivida como una provocación. Difícilmente se sepa. Lo que es cierto es que a la misma hora – alrededor de las 14 - y ajeno a cuanto ocurría allí, Villaverde participaba de la inauguración de una muestra pictórica organizada en conmemoración del centenario en una galería comercial recientemente inaugurada sobre 20 de septiembre, calle principal de Calzada.
Tal vez esa actividad lo haya privado de ver la peculiar suelta de cientos de globos celestes y blancos con que la Municipalidad decidió ataviar el festejo de la fecha en Calzada. Quienes sí lo hicieron estuvieron tentados de pensar que la actual gestión no podía lograr mejor metáfora.