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Guerra fría: Qué esconden las “visitas” de Cristina al Conurbano

Las rápidas y, en apariencias, imprevistas incursiones de la Presidenta en el Conurbano bajo el manto de la gripe A, reflejan el esbozo de una nueva estrategia en la relación con Intendentes sospechados por su comportamiento electoral. También casos donde el desorden de la tropa propia, evitó un triunfo más holgado del oficialismo. Lomas de Zamora y Brown resultaron casos testigo de la nueva experiencia.

Daniel Bilotta  |  20.07.2009 15:33:00

 Guerra fría: Qué esconden las “visitas” de Cristina al Conurbano

La presidenta dialoga con médicos y enfermeras de un hospital de Adrogué.

La reincorporación a su cargo de Intendente no pudo depararle peor mal trago. Cuando el pasado 13 de julio, Jorge Rossi retomó funciones plenas en el Municipio de Lomas de Zamora luego de unas cortas vacaciones en Puerto Rico, se desayunó con la sorpresa de la visita realizada por la presidente Cristina Fernández de Kirchner el día 8 al hospital Gandulfo en compañía del ministro de Salud, Jorge Manzur.

Para evitarse ese tipo de disgusto, el jefe comunal de Almirante Brown, Rubén Darío Giustozzi, decidió dar lugar a un breve descanso luego que el 10 de julio, Manzur encabezara la delegación que recorrió las carpas sanitarias del distrito junto a la cuestionada secretaria de Salud municipal, Patricia Segovia, y el electo diputado provincial y secretario de Gobierno, Franco Caviglia.

La llegada de la primera mandataria el día 16 al hospital Lucio Meléndez de Adrogué lejos estuvo de una gentileza dispuesta a reparar su ausencia de unos días antes. Algunos testigos dieron cuenta del frío trato que reinó en el saludo protocolar que cruzaron Giustozzi y la Presidente.

Situación que se encargaron de desmentir desde el círculo más íntimo del jefe municipal. Aunque es un dato que su oficina de prensa no emitiese un comunicado alusivo a la visita del más alto funcionario político del gobierno nacional.

En sintonía con la peor etapa de la pandemia de la gripe A, las recorridas de Cristina parecieron dejar en evidencia un cambio de estrategia en la relación con Intendentes con un comportamiento electoral bajo sospecha en algunos casos. En otros, con el desorden oficialista que impidió una mejor cosecha de votos de sus principales candidatos.

Incluso bajo la cubierta de la legítima preocupación que embarga al Gobierno frente a las estadísticas de casos sospechosos de la infección que lidera Almirante Brown seguido por Lomas - aunque mucho más alejado en las cifras - la presencia de la primer mandataria alude a un cambio de interlocución con quien más frecuentó y trató a los Intendentes durante la campaña de los comicios en que resultó el gran derrotado: Néstor Kirchner.

El destrato a Rossi

Las pruebas estuvieron todo el tiempo a la vista para observadores de nota como suelen convertirse en estas circunstancias los supuestos damnificados y beneficiados de este tipo de acontecimientos. “No sé que más esperan de Jorge (Rossi). Si no saca más votos es porque no puede. Su techo es del 30 por ciento”, aseguró, airado, un colaborador del Intendente, dolido por el destrato del que habría sido víctima, desde su punto de vista, el secretario de Gobierno y jefe comunal interino, Martín Insaurralde, por la delegación del gobierno nacional.
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Daniel scioli, Cristina Kirchner y Juan Manzur en el hospital Gandulfo de Lomas.

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Ni bien supo que Cristina descendería con un helicóptero en el tradicional club Inglés, corrió hasta allí para recibirla y toparse con la voluminosa figura del diputado provincial Fernando Chino Navarro, protagonista absoluto durante la recorrida por el nosocomio, quien opacó con algo más que su sombra la presencia del funcionario municipal.

Allegados al legislador admitieron que estuvo desde antes al tanto de la llegada de la Presidente y tomaron también al hecho como una reivindicación del carácter pionero de Navarro con el kirchnerismo en Lomas de Zamora. Fueron todavía más lejos y especularon con que el reverdecer de esos lazos explicaba la vuelta de Kirchner a la transversalidad.

En la búsqueda de picaportes

Todo el fastidio de Rossi y sus colaboradores no llegará al punto de plantear una ruptura con el gobierno nacional, aunque se encuentra en etapa de exploración su acercamiento a la red de jefes comunales que se abroquelará en torno al gobernador Daniel Scioli. Para la primera alternativa se encuentran a la búsqueda de picaportes que habiliten conversaciones con el jefe del Gabinete, Aníbal Fernández, de viejos vasos comunicantes con Rossi en los años dorados del duhaldismo en la administración provincial.

Para la segunda, las especulaciones llegan a ser insólitas. La mañana del 15 de julio, cuando solo algunos fuera del juego del peronismo bonaerense desconocían la inminente llegada del intendente de Avellaneda, Cacho Álvarez, al Ministerio de Desarrollo Social, los seguidores de Rossi en la administración municipal llegaron a elucubrar que su jefe podía ser el candidato oculto aludido por la prensa mejor informada.

Pablo Paladino, titular de la subsecretaria de Seguridad en Espectáculos de Fútbol, siente que puede ayudar a que Rossi salga de su laberinto para conducirlo hacia Fernández, con quien mantiene vínculos desde su paso por el Ministerio del Interior.

Pediría para eso convertirse en candidato a sucederlo en la Intendencia. Lo que tal vez explique el silencio y la colaboración prometida por el titular del COMFER y concejal electo, Gabriel Mariotto, para que el oficialismo mantenga la presidencia de la Legislatura local que ocupa Santiago Carasatorre. Mariotto también aspira al sillón que ocupa Rossi.

Ese ramillete de ambiciones encontradas entre funcionarios K favorecería la premiación de Insaurralde de parte de Rossi como joven delfín en carrera para una disputa de ribetes generacionales y que incluye dos referencias del duhaldismo reciclado: Gustavo Ferri y Gabriel Mércuri.

En ningún caso el cuadro de situación, con el peronismo dividido en al menos siete fracciones, es el deseado por los Kirchner, que habrían redescubierto en el espanto el amor por Navarro, muchas veces pospuesto, al punto de sellar con Rossi un acuerdo para los últimos comicios.

La bronca con Giustozzi

El caso de Brown es distinto pues Giustozzi no enfrenta potenciales liderazgos prematuros dentro ni fuera de su tropa. Sus dificultades son de orden mundano. La semana que pasó debió suspender el reparto de horas extras. Un analgésico inoculado en forma tan selectiva como el que combate la gripe A al comienzo de la pandemia y admitido como un yerro que favoreció su expansión.

Esa posología venía postergando el reclamo salarial que promete formalizar ahora el Sindicato de Trabajadores Municipales, que tiene a sus dos caudillos como prominentes funcionarios. José Fernández, secretario General y titular del gremio hasta que fue ocupado por su sucesor y secretario de Infraestructura y Servicios, Daniel Bolettieri, en uso de una exótica licencia gremial.
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Cristina Kirchner en el Hospital Lucio Menéndez de Adrogué.

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Esa disonancia no es la única que se volvería evidente dentro de su Gabinete pero promete convertirse en grieta significativa luego de la disolución de Acción Vecinal, engendro amparado por el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, que tuvo en Bolettieri a un sostén intelectual y material. Bolettieri ya adelantó que su plan es lanzar una agrupación que formalizará alianza con el Intendente. Lo que no choca, de momento, con su pretensión de sucederlo.

Si bien en lo formal Giustozzi luce al frente del PJ, no logró convertirlo en una herramienta capaz de darle sustento sólido en la política territorial. Ese frente promete otras acechanzas si las gestiones de una reorganización del peronismo bonaerense en torno a la administración provincial, lo obliga a reflejar esa conducta en el distrito.

Todo cuando rechina su polea de transmisión con el gobierno nacional: Florencio Randazzo, ministro del Interior. Influencia acotada frente a circunstancias anteriores y que no le sirvió esta vez para evitar que el ministerio de Salud bonaerense sindique a Brown con el más alto número de casos sospechosos de la gripe A: 182 contra 58 de Lomas de Zamora. Liderazgo que no atenúa el número de decesos, donde se ubica tercero detrás de Pilar y La Matanza.

A tal punto existe contraste con Lomas que las medidas preventivas recomendadas para suspender actividades de riesgo tuvieron vigencia solo por una semana mientras en Brown se prolongaron por dos, para recoger la antipatía soterrada de comerciantes.

El juego de asimetrías se extiende al gabinete de colaboradores. Rossi no realizará cambios que no sean en segundas y terceras líneas pero para recomponer un extraviado orden administrativo. Particularmente en el área de Desarrollo Social, de baja confiabilidad interna luego que Gonzalo Calvo se convirtiese en concejal.

Giustozzi tiene uno pendiente. Ediles de su espacio advierten que la relación con la administración K venía a los tumbos desde antes del 28. Fuentes ligadas a la gobernación bonaerense indican que antes de su última visita a Brown, Cristina deslizó el malestar reinante con el Intendente.

La presencia en la recorrida del vicegobernador Alberto Balestrini pretendió ser una señal de unidad y orden institucional que no es tomada muy en cuenta por las partes en litigio Hasta horas antes, la delegación que acompañó a la Presidente evaluó la conveniencia de hacerse presente en uno de los distritos más afectados por la enfermedad.

Primó, finalmente, la idea de ponerse al frente de una respuesta sanitaria desde el gobierno nacional y dejar sentada una advertencia. La recorrida preparada para Manzur en carpas sanitarias fue interpretada como una prolongación de las maniobras preelectorales que pusieron en crisis la relación de Giustozzi con el oficialismo. Síntoma que la guerra fría librada bajo la cubierta de la gripe A no descubrió todavía la nueva fórmula para la paz frente al violento virus de la cólera K.

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COMENTARIOS DE LOS LECTORES (6)

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Analia
25-07-2009 | 23:45

Cristina va a visitar a los pobres ataviada con ropa cara. Lastima que todo lo que tiene encima lo adquirio con plata robada. Cris: entrega las pilchas, los collares y las pieles para que los rematemos en el Banco Ciudad a beneficio de los desamparados.


TRAIDOR AL HORNO
21-07-2009 | 20:42

OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE. EL K A HIERRO MATA A HIERRO MUERE, A LOS TRAIDORES NI OLVIDO NI PERDON...TODOS TENDRAN POLITICAMENTE SU PAREDON....A VER SI PUEDEN LLEGAR A DICIEMBRE Y PODERLES PAGARLES EL AGUINALDO A SUS AMIGUITOS Y GATITAS DEL CONSEJO...??? "ROMA NO PAGA TRAIDORES" AGUANTE NESTOR Y CRISTINA......Y EN LA PLATA CARLOS CASTAGNETO ES LEALTAD...JOTAPE SIN TRAIDORES...JOVENES K


elisa bess
21-07-2009 | 11:13

QUIEN PUEDE CREER QUE ESTA BRUJA INCENDIARIA PUEDA IR A PONER SONRISA TIERNA A LOS POBRES, ENFERMOS Y DESPLAZADOS. ESTA ES LA IDEOLOGA DEL MODELO EXPOLIADOR Y EL EX SOLO EL EJECUTOR O LA BESTIA NEGRA.


NO ELLA
21-07-2009 | 09:10

En el Hospital de Adrogué la visita es para saldar el precio del silencio. "Te doy un tomógrafo y vos, Dire, ocultas la cifra de muertos por Gripe A desde antes de las elecciones (19?)".
Una pena porque el equipo directivo es de lo mejor que se haya visto en muchos años.


1 - 4 de 6 comentarios

Giustozzi no pisa tierra santa

 

La oportunidad lucía inmejorable. El centenario de Rafael Calzada, el pasado 18 de julio, era la ocasión para que el intendente Rubén Darío Giustozzi terminase de apropiarse de los fastos en que el villaverdismo se sumergió una y mil veces como en una ceremonia sacra, hasta convertir a ese baño en una prueba palpable  de popularidad.
 

Giustozzi venía con un antecedente notable como era el resultado obtenido en los comicios del pasado 28 de junio que, pese al recelo con que se observa desde el gobierno nacional, amaga a consolidarlo como una referencia insoslayable en la Tercera Sección Electoral.


Por lo demás, se trataba de ocupar el centro de la escena en tierra del caudillo al que derrotó en el 2007, Jorge Villaverde, que venía de abstenerse en la última competencia legislativa y en última instancia, hacer pie en el terreno de su único adversario político real y sembrar prédica para su sueño más íntimo: convertirse en un nuevo mesías para un peronismo desbandado.


La pompa desplegada desde la mañana en la plazoleta frente a la estación ferroviaria despertó la expectativa de un vecindario donde las tradiciones dan vida a los hábitos cotidianos. Así ocurrió con la inusual presencia de media docena de móviles del área de Tránsito ubicados sobre uno de los laterales de la plaza, que sometió al barullo de la incomodidad al intenso transporte público automotor que la circunda los fines de semana y en horas pico, como las del mediodía.



No estuvieron solos. Al  una docena de empleados municipales, incluidos los de Ceremonial y Protocolo  aguardaron allí la llegada del Auto bomba del Cuerpo de Bomberos, algo demorado. Algunos curiosos preguntaron a los funcionarios si el Intendente se haría presente. Con cierto pudor, dijeron que no. Después de todo, el centenario de una localidad no es cosa de todos los días.

           
El jefe comunal encomendó presidir los festejos a la delegada municipal de Calzada Elena Schultz, cuestionada en ese cargo - al igual que otros funcionarios de segundo orden que cambiaron de bando para lograr continuidad laboral con la gestión kirchnerista – por el pequeño círculo de autoridades que reivindica su pertenencia a lo que llaman, sin demasiada convicción, giustozzismo.

           
Interrogados algunos colaboradores del Intendente por la razón de  esa ausencia – casi un desplante a las fuerzas vivas de la ciudad, organizadas como en pocas en entidades de bien público – no supieron articular argumentos de peso.

           
Acaso los incidentes ocurridos a poco de asumir cuando una patota gremial apaleó a trabajadores despedidos o quizás el publicitado atentado contra el auto oficial en que no viajaba, lo hayan desalentado. Sindicó entonces, de forma velada, a Villaverde como responsable de ambos asuntos. A cincuenta metros del lugar elegido para la conmemoración se ubica su histórica unidad básica “8 de octubre”.

           
Quizás lo haya acobardado  el temor a que su presencia sea vivida como una provocación. Difícilmente se sepa. Lo que es cierto es que a la misma hora – alrededor de las 14 -   y ajeno a cuanto ocurría allí, Villaverde participaba de la inauguración de una muestra pictórica organizada en conmemoración del centenario en una galería comercial recientemente inaugurada sobre 20 de septiembre, calle principal de Calzada.
         
Tal vez esa actividad lo haya privado de ver la peculiar suelta de cientos de globos celestes y blancos con que la Municipalidad decidió ataviar el festejo de la fecha en Calzada. Quienes sí lo hicieron estuvieron tentados de pensar que la actual  gestión no podía lograr  mejor metáfora.